La independencia durante la infancia y cómo afecta al niño y posterior adulto

Durante la primera infancia (0-3 años) tendemos, como adultos, a irles haciendo las cosas a nuestros niños, que todavía están en fase de aprendizaje. Es cierto que tardan bastante en poder recoger su ropa o poner la mesa y hasta pueden tirar algo y romperlo al hacerlo.

Es importante que el niño, desde temprana edad, sienta que es suficiente, que es capaz de hacer cosas importantes y, sobre todo, que puede cometer errores como tirar algo o derramar agua al trasladar un vaso. Al fin y al cabo, son sólo eso: errores.

Hay dos temas que hay que tener muy en cuenta en cuanto a la autonomía durante la infancia:

Dejarles hacer las cosas por sí mismos

Les genera un mejor autoconcepto de capacidad, de sentirse suficientes y, como si de una espiral se tratara, esto les lleva al siguiente nivel: querer hacer más y enfrentarse a las nuevas situaciones sin miedo.

Así, reforzamos su seguridad y autoestima, les motivamos a seguir explorando el mundo que les rodea, a saciar su curiosidad y potenciar su desarrollo en todos los niveles.

No regañarles mientras experimentan

Si mientras les dejas hacer, rompen un vaso, tiran agua, se cae comida de un plato, esto… esto forma parte del proceso, están aprendiendo a desenvolverse y, para nada, puede convertirse en un motivo de regaño.

Nosotros, como adultos, cometemos millones de errores y los niños están aprendiendo a medir. Miden distancias, miden pesos, miden postura, equilibrio, coordinación óculo-manual, mano-pie…

El hecho de regañarlos hace que su cerebro lo registre como un “eres torpe” “no eres suficiente para saber hacerlo” y, ¿sabes qué? Cuando crecemos, esto se convierte en un mensaje escrito en nuestra parte más inconsciente del cerebro.

Por eso, cuando llegamos a la adultez, mostramos miedo y paralización ante hechos y situaciones en las que no nos sentimos muy seguros. Esto nos lleva a no atrevernos a experimentar y vivir una vida llena de control y, por tanto, llena de miedos. Por lo tanto, apoyar y potenciar la autonomía del niño durante esta fase de crecimiento al darle responsabilidades que pueda asumir, resulta en una necesidad que se verá recompensada a largo plazo.

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